La autora de 'Me dicen la narcosatánica' afirma desde el Reclusorio Preventivo Femenil Oriente que en la literatura encuentra la libertad
Diario Reforma/Cultura/7 de enero de 2003
SERGIO RAÚL LÓPEZ
Ciudad de México (6 enero 2003).- Tras ser la protagonista involuntaria de uno de los casos que mayor escándalo y morbo reportaron en la sociedad mexicana de los 90, que los bautizó como "los narcosatánicos", por el que fue condenada a 62 años de cárcel.
Sara Aldrete (Matamoros, 1964) señala que después de un episodio "tan sonado y terrible", ha logrado cambiar las páginas amarillistas y de nota roja para instalarse, con dos libros publicados, en las secciones de cultura.
"Ahora estoy en culturales o al menos en ciudad. La verdad es que superé ese pasado, le di una patadita, me di la vuelta y seguí. Qué más puedes hacer, tienes que vivir y continuar, si yo siempre cargara esa piedra traería una joroba del tamaño del mundo", asegura en entrevista desde el Reclusorio Preventivo Femenil Oriente.
Después de publicar con editorial Colibrí el libro Me dicen la narcosatánica en el año 2000 y un testimonio de su experiencia como interna en la compilación Mujeres de Oriente.
Relatos desde la cárcel publicado en el 2002 --producto de su asistencia a los círculos de lectura del penal y al taller literario dirigido por la periodista y narradora Josefina Estrada--, Aldrete estrenó el viernes pasado, junto con Teresa Chávez, la farsa ¿Y dónde está Miguel? ¿Dónde se metió Satanás?, como parte del Décimo Festival Hispanoamericano de Pastorelas en su Categoría Penitenciaria.
"Los periodistas realmente son un cuarto poder, construyen y destruyen gente. A mí me destruyeron y ahora estoy tratando de construirme.
Uno de ellos, de hecho, fue a quien se le ocurrió bautizarnos como 'narcosatánicos'", advierte Aldrete, una mujer alta y rubia, quien fue juzgada por homicidio calificado, delitos contra la salud en sus modalidades de posesión y transporte de mariguana y cocaína, además asociación delictuosa, acopio de armas de fuego y portación de arma sin licencia.
Por los mismos cargos, Elio Hernández, David Serna, Serafín Hernández y Sergio Martínez recibieron 67 años, luego de fincárseles responsabilidades por los 15 asesinatos y destazamientos rituales practicados por el santero cubano Adolfo de Jesús Constanzo, caso que inspiró al novelista estadounidense Barry Gifford a escribir Perdita Durango, que posteriormente fue adaptada al cine por el español Alex de la Iglesia.
Al escribir la pastorela, plena de comentarios mordaces sobre la situación interna en el reclusorio, Chávez --quien después de Aldrete es la segunda interna con más tiempo dentro del penal, ocho años-- advierte que "entre todo lo gracioso que resulta, es parte de la verdad, de la realidad cotidiana".
Es por eso, explica Aldrete, que los pastores recitan estrofas como: "nos dieron una ubicación/ subimos a dirección/ bajamos a jefatura/ entonces nos dirigimos /y sólo encontramos /una puerta con un candado /con dos guardias y tremendo pistolón".
En un reclusorio no hay a dónde ir, asegura Aldrete, quien lleva 14 años caminando "en cuadro y tratando que mi mente esté en espiral hacia arriba, de lo contrario ya sería un ser cuadrado, sin sueños ni ideales".
"Yo todavía sueño aunque despierta, porque es muy difícil hacerlo dormida con tanta gente durmiendo ahí al lado. Mi sueño es salir y cuando tal vez lo haga voy a buscar mis cuadritos, quién sabe, son casi 14 años que estoy en un cuadro, peor que en un cementerio", señala la escritora, quien habita junto con medio millar de reclusas un penal planeado para 150.
Escenas en las que el arcángel Miguel ofrece Kalhúa a Satanás y el demonio le dice temeroso: "no me vayas a poner un cuatro" o "te llevo conmigo al apando", reflejan las realidades que se tratan de extirpar del reclusorio, infructuosamente, pues la corrupción dentro y fuera, siempre estará presente, apunta Aldrete.
¿Por qué escribir importa más dentro del reclusorio que cuando estaba afuera?, se le pregunta.
"Por la libertad", dice Aldrete sin dudarlo. "Muchos pensarían que es terrible, que tras rejas, paredes altas y muros no se respira, pero también se vive y también se siente", finaliza.
Pies de fotos:
Pastorela Penitenciaria
Sara Aldrete estrenó el viernes pasado, junto con Teresa Chávez, la farsa ¿Y dónde está Miguel? ¿Dónde se metió Satanás?, como parte del Décimo Festival Hispanoamericano de Pastorelas en su Categoría Penitenciaria.
Reflejan la realidad del reclusorio
La pastorela está llena de comentarios mordaces sobre la situación interna en el reclusorio.
Diálogos
Los diálogos de la pastorela reflejan la corrupción que se vive dentro y fuera del penal.
La escritura la libera
Sara Aldrete afirma que escribe para encontrar la libertad.
Aldrete refleja en la pastorela, escrita junto con Teresa Chávez, cómo viven las internas del reclusorio. /
FOTOS: JUAN IGNACIO ORTEGA
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