Además de haber obtenido el tercer lugar en el concurso de Cuento José Revueltas,
Sara Aldrete, detenida desde 1989 por su participación en el caso de los "narcosatánicos", encabeza en el Reclusorio un programa de promoción de la lectura, el teatro,
El Independiente/ Domingo 15 de junio de 2003/ Cultura
Georgina Hidalgo Vivas
Se llama Sara, como la titular del CONACULTA; como ella, es originaria de Tamaulipas. A semejanza de la funcionaria, encabeza programas culturales dedicados a la promoción de la lectura, el teatro, la danza y la pintura. Pero a diferencia de Sari Bermúdez, esta Sara, de apellido Aldrete, lleva 14 años y un mes internada en el Reclusorio Femenil Oriente.
Detenida en 1989 por su participación en el caso de los "narcosatánicos", hoy es considerada por las autoridades del Reclusorio como un "líder positivo": Alrededor de 200 reclusas, de un total de 498, participan en talleres literarios, círculos de lectura, obras de teatro y "experimentos coreográficos" dirigidos por ella.
"Se me acercan, me piden consejo y cuando tenemos una obra no me las quito de encima", dice.
Se trata, pues, de un movimiento verdaderamente subterráneo.
"Muy enfocado en la promoción de la lectura", especifica Aldrete.
A sus 39 años, esta rubia de ojos amarillos , ha aprendido a lidiar con la escasez de recursos para promover sus actividades.
"Mucho, poco, todo, aquí no hay medida exacta para nada, así que todo lo tomamos mientras se pueda".
Con estudios profesionales en Educación Física y Danza, Aldrete gusta de organizar sociodramas, pastorelas y talleres de pintura.
Participa en la gestión de donaciones de libros para aumentar el acervo de la Biblioteca.
"Si había cinco libros era mucho, pero ahora tenemos diccionarios, enciclopedias, libros de poesía, novela y cuentos, todos disponibles para préstamo a las celdas y el servicio se brinda de 8 a 21 horas.
Nos gusta tener abierto ese mundo de fantasías y viajes, aunque sea para salirnos mentalmente de esta caja".
Aldrete promueve también la participación de las reclusas en concursos literarios, de pintura y teatro y fue activa colaboradora de la revista interna CAFÉ, CULTURA Y ARTE y el suplemento TONANTZIN, ya desaparecidos.
Hasta el momento, ella y sus compañeras le han dado al reclusorio dos premios por Mejor Actriz en 2001, uno por Mejor dirección y otro por Mejor texto en el Concurso de Pastorelas Penitenciarias 2002.
Recientemente, la mujer obtuvo un tercer lugar en el Concurso de Cuento José Revueltas.
Aldrete enuncia los concursos en los que más participan las reclusas: "El de pintura David Alfaro Siqueiros, el de Cuento José Revueltas, el de Carta a mis padres, el de Matices de libertad de la SSP y el de Mujer cuenta tu historia.
Aún así, no todas se atreven a concursar, claro que antes éramos dos, ahora ya le entran ocho o diez, es un buen avance".
Conocedora y respetada en un mundo donde el acceso a los libros, dice, es un factor determinante en la conservación de la salud mental, Sara está satisfecha.
"Me doy cuenta de la capacidad productiva que tengo aún cuando estoy metida en una cripta".
Observa: "Las reclusas más activas en los círculos de lectura son las que están estudiando la primaria, porque sus maestros las orientan sobre qué leer.
Claro que lo que más piden son las novelas, a todas les gusta evadirse al mundo rosa de los enamorados, pero lo que nos importa es que le agarren gusto a leer".
La danza es una de las actividades que ha descuidado.
"La última coreografía que hicimos fue hace año y medio", confiesa, pero su orgullo es el Taller de lectura en voz alta, que con una reunión por semana, atrae de 20 a 30 reclusas.
La autora de ME DICEN LA NARCOSATÁNICA recuerda con nostalgia el taller de Creación Literaria que promovía el INBA bajo la conducción de Josefina Estrada.
Recién suspendido por falta de recursos, "el milagro que cambió mi vida", como le llama, es considerado un gran vacío en la precaria vida cultural del reclusorio.
"Si bajaran a observar la necesidad que hay de cultura en estos lugares, no los suspenderían", dice, aunque para ella, abandono y dádivas son sinónimos de la cultura carcelaria.
"Siempre hacemos peticiones pero no a todas las administraciones les interesa la cultura, hace cinco años ni dejaban entrar a la maestra de literatura.
Ahora hay mayor sensibilidad, a ver cuánto nos dura".
Apasionada de las novelas medievales, "con castillos, bosques y caballeros", Aldrete sueña.
Quiere que las autoridades de cultura se interesen por establecer un programa permanente de actividades culturales para los reclusorios.
"Que vean que aquí dentro hay gente útil, no todo son tinieblas".
Con 34 años qué purgar, dice haber aprendido que las penas no sólo se pagan estando preso, "se llevan a cuestas".
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