SARA NOS HABLA DE SUS SENTIMIENTOS Y PENSAMIENTOS
SARA MARIA ALDRETE VILLARREAL EN EL CONCURSO DE PASTORELAS
COMO PINTORA DESTACADA
SARA ALDRETE Y LOS ESTUDIOS
SARA MARIA ALDRETE VILLARREAL
SARA EN LA EPOCA ACTUAL
ME DICEN LA NARCOSATANICA
SARA MARIA ALDRETE VILLARREAL....
SARA MARIA ALDRETE VILLARREAL.....FOTOGRAFÍA RECIENTE
SARA ALDRETE PREMIADA EN EL CONCURSO NACIONAL DE CUENTO JOSÉ REVUELTAS Y POESÍA SALVADOR DÍAZ MIRÓN
SARA ALDRETE EN ENTREVISTA julio 2004
" DISFRUTAR DE MIS NOCHES "
SARA ALDRETE DESDE ESPAÑA....
SARA ALDRETE VILLARREAL Y SUS MUJERES DE ORIENTE
MAS DE SARA EN LA ACTUALIDAD
" AYER LO MATARON......"
SARA ALDRETE EN SUS ACTIVIDADES DIARIAS......
SARA ALDRETE ..... PROFUNDAMENTE
" CON MI ESCRITURA..CLAMO JUSTICIA".
SARA ALDRETE EN OCTUBRE DE 2004 ES GANADORA DEL SEGUNDO LUGAR EN EL CONCURSO NACIONAL DE CUENTO " JOSÉ REVUELTAS " A NIVEL PENITENCIARIO
SARA ALDRETE SUPERA LA NOTA ROJA.....
SARA ALDRETE ESCRIBE: " SI ME VISITARAS..."
UN REGALO DE SARA PARA TODOS USTEDES
SARA ALDRETE Y LA PASTORELA 2005
SARA ALDRETE FRENTE A LA ADVERSIDAD
SARA ALDRETE COSECHANDO TRIUNFOS
COMO ES SARA ALDRETE...??????
SARA ALDRETE EN EL PERIODICO EXCELSIOR
SARA ALDRETE EN EL TEATRO
SARA ALDRETE EN TODA MUJER.COM
SARA ALDRETE TRIUNFA NUEVAMENTE
SARA ALDRETE EN EXCELSIOR 2006
Mis aficiones nuevo
Sara Aldrete y sus pinturas 2006
SARA ALDRETE Y SU ARTE
Más de Sara
CARTA DE SARA ALDRETE
SARA ALDRETE ESCRIBE: " SI ME VISITARAS..."
 
" Si me visitaras "...es un relato corto de Sara Aldrete, en donde se refleja un poco de la vida diaria que se vive en el reclusorio, pero principalmente nos retrata la desesperación del encierro y del tiempo.........
" SI ME VISITARAS..."

Sara Maria Aldrete

A lo largo de más de 12 años, me han preguntado en un sin número de ocasiones qué es la cárcel. Cualquier persona hablaría de ella como de un lugar de castigo para quien comete un crimen. ¿ pero alguien se ha puesto a pensar en lo que significan estas paredes frías, sudorosas, altas y con púas, para las que aquí vivimos ? ¿ A alguien se le ha ocurrido pensar que siente la familia cuando llega a visitarnos y es revisada desde las partes más intimas del cuerpo y esperar a que le pregunten: “ ¿Qué más trae ?”.

Hagamos de cuenta que vienes a visitarme. Debes formarte en las afueras del reclusorio. A veces hasta una hora y media. En cuanto te abren la puerta debes hacer varias filas más. En una mesa una mujer te pregunta a quién vienes a ver. Le entregas tu identificación oficial. Dices mi nombre. Si te tengo en mi lista de visitantes, puedes entrar. Si no, no hay manera de que pases. Después te colocas en otra fila donde te preguntan en que dormitorio estoy. Debes decir que en el 1, estancia 4. ( Estancia es la manera educada y elegante de llamarle a nuestra celda ). Si no supieras a que estancia pertenezco, se van a enojar los custodios porque eso les implica revisar las listas de las internas. Y pasamos de las 500. En ese escritorio te dan un papelito que señala a quién visitar. Si acaso tuvieras la gentileza de traerme comida, debes formarte en otra fila. Y con cucharones y cucharas escarban y revuelven lo que traias bien tapadito y en orden; todo termina hecho un revoltijo: el mole con el arroz. Los frijoles con las empanadas de piña. Y así te dan la oportunidad de descubrir nuevos sabores. Desde ahí se cometen varios absurdos; por ejemplo, si me trajeras una mermelada ó un nescafé, te diran que no está permitido el ingreso de objetos de vidrio, por razones de seguridad, no sea que se nos ocurra suicidarnos ó armar una riña. Y entonces deberás decidir si sacas esos productos ó los tiras a la basura ó los echas en una bolsa de plástico. Pero esos mismos productos puedo adquirirlos en las tienditas de aquí. Sería larga la lista de objetos que te niegan pasar , pero que de todos modos entran. Quizá para que las propias custodias puedan decomisarlos después. Después debes volver a formarte para que entres a un pequeño cubículo donde una custodia te revisa de pies a cabeza. Saliendo de ese cubículo has dejado atrás el área de aduana, y ya estás adentro. Ahora debes pasar a un módulo donde dejas tu credencial a cambio de un gafete de plástico con un número. A ti te darán uno amarillo, que es para las personas que vienen de visita familiar, cuyas presas ( internas ) ya están en población ( Dormitorio 1, 2, 3,4 ó ,5 ) Las internas que se hallan en conductas especiales ( Apando ) no recinen visitas hasta que reciben su castigo. Las visitas que ván a ingreso ó ceocé portan gafete azul. Los abogados, verdes. Rojos Les dan a los que vienen a Asuntos Especiales a la dirección, al jurídico o área técnica.. En la papeleta que te dieron en la segunda fila, anotan el número de gafete. Y te ponen un sello en la mano que es invisible a simple vista, pero en una cámara de rayos infrarrojos se mira claramente. Luego bajas por una escalera muy empinada. Caminas por un túnel muy largo. Llegas A una pequeña escalinata que termina con una puerta de vidrio, pero cubierto por dentro de una fuerte malla de alambre y cerrada con un pesado cerrojo. Esta lúgrubr parada se llama esclusa baja, donde vuelves a decirle al custodio correspondiente a quien visitas y muestras la papeleta y checan el número de gafete. Ahí hay otra puerta con iguales características que la anterior: fortaleza de metal con vidrio y malla ciclónica. En cuanto la abren, subes unos cuantos escalones y ya estas en la sala de visita. Una de las compañeras que cumplen la función de mensajeras, llamadas estafetas, te van a preguntar a quien vienes a visitar, y ella se encargará

De ir a avisarme a mi dormitorio. Y en ese módulo se queda la papeleta hasta que a mi dormitorio. Y en ese módulo se queda la papeleta hasta que salgas. Deberás entregar dicho papel para que te devuelvan tu credencial. Es posible que para entonces haya transcurrido otra media hora. Dos horas es uno de los tiempos máximos para entrar. Por lo general este procedimiento se llevá unos 45 minutos.

Estos pasos me los sé de memoria, pues el recorrido lo hago con cada una de mis visitas, en platicas. Conozco el túnel de entrada al reclusorio, pues antes, cuando se inundaba, yo pertenecia al equipo de desagûe y persigue cacas. El tunel se llenaba de aguas negras que salían de la cañería. El tunel es largo – aproximadamente 50 ó 60 metros -, estilo laberinto con dos ó tres curvaturas. De ancho es de dos metros y uno que otro centímetro. Está pintado de azul y no precisamente por ola canción de christian castro, “ Azul “.
En el programa de televisión “ hoy” hubo una convocatoria para que pintaras tu mundo de azul: te ibas a cenar o a comer con el cantante. A las mujeres de aquí ni siquiera nos inscribieron en tal suceso, pero nos pintaron casi todo el reclusorio de azul. Y diga casi todo porque ya empezaron con los dormitorios y falta el mío; aún tengo mi mundo de blanco con rosa. Aunque aquí lo que sobranson rosas y no precisamente en flores, pues nos las arrancaron todas; se habrá salvado uno que otro rosal que, por el susto, ya no quieren dar flor. Me refiero a las mujeres que se llaman Rosa María, Rosa Isela,Rosa Patricia, María Rosa, Rosa del Carmen y una que otra que se presta al clásico albur mexicano: Rosa Melo.
El pasillo del túnel se hace interminable cuando las visitas vienen cargadas con bolsas de kilo de jabón para ropa, para los trastes, de suavitel, de manzanas ó de pocos plátanos que dejaron entrar, comida, tortillas, tuppers con el azúcar ó los refrescos. Y algunas, jalando a los hijos de las chicas que aquí se encuentran.

Ya en la sala y mientras viene tu visita debes encontrar mesa, sillas para poder descansar. Pero si eres mi visita, cualquiera te dirá cuál es mi mesa, en la sala chica, pegadsa a los vif}drios que dan al pequeño y averiado jardín con bancos y mesas de concreto.

Esta rutina se dás los sábados, domingos, martes y jueves, cuando las más de 500 internas compartimos la sala de visitas, espacio de paredes altas, de ladrillos color café y marrón que al término de unos 70 ú 80 ladrillos, inicia un techo blanco que se sostiene en seis columnas de cimiento desde el suelo. Una columna atraviesa el techo de extremo a extremo.

No es el espacio sino el hacinamiento de mesas y sillas las que me hacen librar mil malabares para dirigirme hacia ti. Ysi quiesiera ofrecerte agua, iré de inmediato a la tiendita ó gallinero azul que resguarda la pequeña tienda de abarrotes, un pequeño espacio en la esquina de la sala de visita, el cuál será de unos tres metros de largo y un metro y medio de ancho. Paso por muchas mesas, sillas, casi pongo las nalgas en la cara ó cabezas de los que están sentados a lo largo de la sala chica de visitas. Con el clásico “ con permiso, con permiso” y nadie se mueve ni un pinche centímetro y con mi estatura siento que la cara me arde. A veces bendigo mi 1.86 de estatura, pero en ocasiones quisiera ser chaparrita para pasar por debajo de las mesas sin problema. Pero pensar en los olores que esta acción despediría, mejor sigo agradeciendo que sean ellos quienes soporten mis nalgas, y no yo, sus olores.

La otra sala de visita que está a lado de la que tiene tiendita es el doble de grande y también le meten el triple de gente. Solo que allá disfrutan de los incomparables olores de los sanitarios, y más cuando no hay agua. Se esparce un aromo de caca, orines, agua estancada revuelta con pápalo, carnitas, pollo ( en ocasiones, Kentucky; y en otras rio ), papas, hamburguesas, tortas, tacos, sopes, chilaquiles... Y bueno, al final todo se convierte en caca. En ocasiones, se va por el caño; en otras, las más continuas, se atora y apesta.

Y hablando de pestilencias, al sudor, como decimos en la estancia, huele a puro “pasoco” ( pata, sobaco, cola ). En la estancia, Dios, cada vez es pero convivir con seis personas diferentes de mí, Está cabrón, pues yo no elegí vivir con ellas ni ellas conmigo. Creo que eso ha de estar peor. Imagino que de repente han de pensar: “ En la madre, me tocó con La Narcosatánica. A ver si no me mata esta pinche vieja”. Eso ha ser más cabrón que lo que yo pueda pensar de ellas. ¿ Vienen por robo ? “ a ver si no me chingan mis cosas “.o tal vez vienen por daños a la salud, por asuntos relacionados con droga. “ A ver si no son chochas “. ( que se meten pastillas para subirse y bajarse los ánimos ). “ A ver si no me meten algon entre mis cosas y me chingan en un cateo”. A pesar de la desconfianza, creo que es más canijo para las mujeres que viven conmigo; aun cuando les apesten las patas ó la cola por alguna infección.

Muchas piensan que vivir en el dormitorio 1 es de lo mejor, ¡ ¡ ¡¡pobres¡¡ lo dicen porque no saben que es lo mismo; tambien lloramos y, de repente, cuando se nos pierde algún calzón ó un brassiere del tendedero nos encabronamos y nos gritoneamos. Tambien en este dormitorio hay mujeres vale madres. Cuando en lugar de pedirle un jitomate a su compañera, le roba el kilo. Cuando se descubre su robo, serenamente responde: “ si, manita, a mi también me robaron mi cebolla .“

Aquí, solo el cielo se puede ver sin malla ciclónica, sin púas, sin rejas. En los panteones casi es el color blanco el que predomina. O el gris del cemento o los ladrillos de las bardas. Solo las criptas pueden llevar los colores que la familia determine. Aquí, no es la familia sino la administración la que decide el color que se mezclará con el blanco o se combinará para que se vea como caramelito.
Ahora nos toca el azul. El color no es feo.

Será tal vez. Que llevó tantos años aquí y que ya ha pasado el color azul tres veces. El rosa, cuatro. Y el verde con beige, dos. Como quisiera poder ponerme esos colores en la ropa y no solo con manchas de pintura que le ponemos a las criptas, cuando nos toca pintarlas. Los pasillos, al principio, se me hacían largos , pero poco a poco se ha ido acortando la distancia de la esclusa planta alta ( donde controlan el paso a las diferentes áreas de Gobierno y dormitorios ), al Centro Escolar, donde ya también las ventanas han sido enrejadas por dentro, ya no solo por fuera.
Las rejillas parecen perrillas de refrigerador de carnicería. Están de la chingada. Creo que soy yo la que ya no puede más.

Los pasillos no solo los caminamos las internas, las trabajadoras de limpieza, las del centro escolar, las de seguridad, sino tambien las ratas. Ratas que tuvieron ratitas; ratitas que tuvieron ratititas, y ratititas que .......

Todavía, antenoche, podía ver la luna desde mi ventana enrejada, pero anoche ya subieron más la reja. La llenaron de malla ciclónica a lo largo de las canchas y los dormitorios en el cinturón de seguridad. La luna empezó a subir entre la malla y tuve que esperar a que apareciera hasta arriba para verla libre, tan libre y plateada como es.

A lo largo de los años he visto cómo las medidas de seguridad se han ido incrementando; poco a poco se han ido tapando el poco oxígeno que tiene el corazón para latir, los ojos para ver y el pulmón para respirar. Cada vez es más difícil caminar entre colores beige y negro, y entre ratas. Cada vez está más cabrón no volverse loca y seguir viviendo lo irreal de la realidad que está siendo enrejada cada vez más.

¡¡¡¡ Carajo ¡¡¡¡¡ ¡¡¡ Ya me quiero ir ¡¡¡¡

SARA MARIA ALDRETE VILLARREAL



Texto tomado del libro: “ MUJERES DE ORIENTE “
Previa autorización de la autora
Editorial Colibrí...El Arte de Leer......
Imagen
 
alojamiento web gratis
Otros servicios ofrecidos por HispaVista:
Ofertas de Trabajo y Busco pareja
Consigue una página web gratis o un
alojamiento web profesional con Galeón